Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
DOLMEN DE MAGACELA
Magacela es un municipio de la provincia de Badajoz, la población se sitúa en la parte más alta de la ladera de la sierra que lleva su mismo nombre, sierra sobre la que se alza el castillo cuyos orígenes alcanzan la protohistoria(los períodos de la Edad de Bronce y del Hierro están allí documentados), aunque sea durante la fase de ocupación islámica y la posterior de repoblación cristiana cuando se edifiquen construcciones que hoy pueden contemplarse.
También se conoce un asentamiento de la Edad del Cobre cercano a Magacela, a este momento se adscriben los abrigos con pinturas rupestres que aparecen en la cresta rocosa de la sierra. Completan el conjunto arqueológico de Magacela una seria de dólmenes o sepulcros megalíticos conocidos desde antiguo, que se datan también en el período calcolítico, se trata de dólmenes de Campillo (de tipo cupuliforme), Campillo II, el Revellado y el de Cerca del Marco o Marzoco, también llamado Dolmen de Magacela.
El dolmen del Marco se encuentra cercano a la población, teniendo un acceso muy sencillo: en la carretera que llega desde La Coronada, en las inmediaciones de Magacela, se ubica un camino a la izquierda que parte de la carretera, a muy pocos metros se alza el dolmen, en un terreno de labor arado. El dolmen se conforma con 12 ortostatos hincados que conforman una cámara poligonal de 4,8 metros de diámetro. Se documenta la galería como un tramo de 9 metros por 1,7 de ancho.
Una característica importante es la aparición de grabados en algunos de los ortostatos. Estos grabados se corresponden con la tipología esquemática y presentan varias figuras. Destaca un gran soliforme en el mismo ortostato en el que aparecen grabados un complejo ramiforma y un serpentiforme. Aparecen también distribuidas por este ortostato y por la mayoría de los que conforman el dolmen una seria de cazoletas (pequeños agujeros circulares labrados en la piedra), y de algunas de ellas parten trazos grabados, tanto lineales como serpentiformes. Los grabados son de trazos grueso, continuo y de cierta profundidad.