Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
TERMAS ROMANAS. BAÑOS DE MONTEMAYOR
En pleno casco urbano de la localidad de Baños de Montemayor se encuentra uno de los balnearios más antiguos de España. Se trata de un balneario urbano en cuyas aguas termales ya eran utilizadas en época romana. Constituye una manifestación geotérmica de primer orden desde el punto de vista hidrogeológico asociado a fracturas profundas de la corteza terrestre, que hacen de los Baños de Montemayor uno de los puntos de mayor interés peninsular desde el punto de vista termal.
Las aguas termales se definen como aquellas aguas naturales cuya temperatura de sugerencia supera en 4º c la temperatura media anual de la zona. Las aguas que abastecen las instalaciones de Baños de Montemayor, surgen a una temperatura muy elevada, 42º C, por lo que se considera una turgencia termal. El líquido elemento procede de dos manantiales próximos entre sí denominados Columna y Arqueta. Las aguas termales, de carácter sulfhídrico, se recogen en un depósito o aljibe romano cubierto por una cúpula semiesférica, siendo su caudal aproximado de 0, 8 litros por segundo.
Vista interior de las Termas Romanas
El uso de las termas se generalizó en el mundo romano a partir del s.I a. C, cuando se descubrió un sistema que permitía calentar y distribuir el aire caliente, gracias al ingeniero Sergio Orata. Su uso fue difundido por el Imperio Romano a toda su área de influencia.
Las termas romanas eran baños públicos con estancias reservadas para actividades gimnásticas y lúdicas. También se consideraban como lugares de reunión y a ellos acudían todas las clases sociales. A veces, los emperadores y los patricios concedían baños gratuitos para toda la población.
Son bastantes los historiadores y escritores que centran el origen de los Baños, conocidos como Baños de Béjar o Baños de Montemayor, en época romana y más concretamente en momentos altoimperiales. Los exvotos, aras, y epígrafes latinos vienen a corroborar que en época de dominación romana estas fuentes termales fueron usadas y veneradas por militares y funcionarios romanos, además de la población hispano-romana, que verían alivio de sus enfermedades en estas aguas sulfurosas que manaban ya en el aquel período formando una hermosa laguna.
El paso del tiempo trajo consigo la adaptación de estos manantiales para el uso público, y aún se conservan restos de las arquetas romanas construidas para la toma de las aguas y otros restos erigidos para el aprovechamiento de los manantiales, según pudo constatarse con motivo de obras de rehabilitación del balnearios, remozado recientemente en su totalidad.
Hoy en día, estas instalaciones se encuentran entre las más avanzadas y modernas de Europa, poseen además un gran encanto y atractivo, lo que es motivo de orgullo para un pueblo que siempre ha sido hospitalario con sus visitantes.