Tierra de contrastes, Extremadura constituye un destino idóneo para quienes quieren entrar en contacto con una realidad nueva, sorprendente y estimulante. Un viaje a través de ella se convierte en un verdadero paseo por la historia, marcando cada recorrido con distintos telones de fondo, con los cambios de unos paisajes a otros. ¡Vívela!
LOS IBORES
Entre Campo Arañuelo y Las Villuercas, al este de Extremadura se extiende la zona de Los Ibores, muy cercana a tierras de Toledo. Los Ibores atrae por su magnífico paisaje de sierras paralelas con una vegetación propia de serranías, donde los castaños y las encinas forman un excelente hábitat para multitud de rapaces. Las pequeña poblaciones de esta comarca guardan un interesante patrimonio historico-artístico complementado con una rica gastronomía donde sobresalen la miel y sus quesos de cabra.
Sierra de Las Villuercas y Valle del Guadarranque
RUTA TURÍSTICA
Desde Guadalupe por el río Guadarranque iniciamos la ruta que nos lleva hasta Navatrasierra, en cuyos alrededores se contempla un atractivo paisaje propio de las serranías de Los Ibores, al cual se suma otro encanto más, el de estar situada la población entre la sierra de Valdelacasa y la de Altamira. A pesar de su escaso caserío, éste guarda algunas típicas construcciones que se observan desde la ruta que nos lleva hasta Carrascalejo, casi ribereña con el río Gualija. Carrascalejo está situado entre las sierras de Altamira y Valdelacasa, lindando con las tierras de la provincia de Ciudad Real. Su iglesia fue construida entre los siglos XVII y XVIII, destacando en ella una pila bautismal de finales del siglo XVII.
Hacia el norte y buscando el río Tajo nos encontramos con Villar del Pedroso, localidad donde, según varios autores, pudo ubicarse la población de época romana Augustobriga. La iglesia parroquial de San Pedro es uno de los edificios eclesiásticos más importantes de la comarca y del cual destaca un bello retablo realizado con azulejos de Talavera de la Reina.
Sorprende a la entrada de Valdelacasa del Tajo un atractivo Vía Crucis, escenario en mayo de las célebres cruces y en Semana Santa de celebraciones festivas y piadosas. Cercano a las riberas del río Tajo, podemos visitar las ruinas del castillo árabe de Espejel.
En las laderas de la Sierra de Valdelacasa y las riberas del Tajo encontramos a Garvín, que dispone de un edificio religioso construido en sillería en el siglo XVI: la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, toda con bóveda de crucería. Abundante caza encontramos en Peraleda de San Román, lo que le da renombre como lugar propicio para la práctica deportiva de esta especialidad. Una magnífica Iglesia, la de San Juan Bautista, fue edificada en el siglo XVI a base de mampostería y sillería; sus retablos barrocos son interesantes, destacando el mayor, en estilo clasicista.
En Bohonal de Ibor, su plaza mayor conserva unos soportales construidos con ladrillos y arcos de medio punto, con claras influencias mudéjares. Su iglesia parroquial de los siglos XVII y XVIII, es la de San Bartolomé. Cercanos a la población se pueden visitar los restos del que fuera templo romano, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931 y que pertenecieron a la antigua población romana de Augustóbriga (Talavera la Vieja), trasladado a este lugar antes que las aguas del pantano de Valdecañas inundaran su primitivo emplazamiento.
Bohonal de Ibor
En Mesas de Ibor, próxima al embalse de Valdecañas, además de su arquitectura popular, uno de sus principales atractivos es la iglesia parroquial de San Benito Abad, del siglo XVII. Sobre el río Ibor se erige un bello puente medieval construido por la Mesta. Desde allí, llegamos a Fresnedoso de Ibor, con su iglesia parroquial del siglo XV y principios del XVI, construida en mampostería y sillería. En Castañar de Ibor podemos contemplar, además de su arquitectura popular, la famosa Gruta de la Cruz, declarada Monumento Natural, con un lago interior y bellísimas formaciones de estalactitas y estalagmitas.
El último núcleo de nuestra ruta es Navalvillar de Ibor, conocido por sus famosos quesos y bordados. Está situado en una de las laderas de la sierra de Las Villuercas y sobre el mismo río Ibor. Su iglesia parroquial es del siglo XVI y tiene un interesante retablo gótico con algunas pinturas realizadas sobre tabla.
GASTRONOMÍA
Esta comarca es famosa por sus excelentes quesos de cabra con Denominación de Origen, miel con Denominación de Origen Villuercas-Ibores, sobresaliendo también magníficos platos de caza y de carne de cabrito , cordero y cerdo. Los dulces caseros se encuentran en toda la zona y son famosos los chicharrones de Villar del Pedroso.
ARTESANÍA
Bordado y encajes encontramos en Fresnedoso de Ibor y Navalvillar de Ibor. Sillas de enea en Bohonal de Ibor.
FIESTAS
San Antón en Fresnedoso, Deleitosa y Cabañas del Castillo. Las Candelas en Valdelacasa y en Bohonal de Ibor. No olvidemos el famoso Encuentro durante la Semana Santa en la localidad de Deleitosa.
NATURALEZA Y PAISAJE
Zona de sierras paralelas donde sobresalen impresionantes crestas habitadas por numerosas rapaces, caso de la Sierra de Deleitosa y la de Altamira. El paisaje dominado por grandes manchas de castaños, robles, alcornoques y encinas por donde discurre el río Ibor; pintorescas laderas de pedrizas y buenas e importantes zonas dedicadas al cultivo del olivar.
Las piscinas naturales son un encanto más a sumar a esta comarcas del este extremeño. Abunda la caza mayor en toda la zona.